La inmunoterapia, junto con los anticuerpos biespecíficos, los anticuerpos conjugados, los inhibidores de la tirosina quinasa de Bruton (BTK) y las terapias celulares CAR-T, están revolucionando el manejo de los linfomas en España. Estas innovaciones permiten tratamientos más personalizados y, en algunos casos, reducen la dependencia de la quimioterapia tradicional. Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), estas terapias son fundamentales en la estrategia de tratamiento, especialmente en casos avanzados de linfoma de Hodgkin clásico.
En el contexto de la campaña “En Oncología cada AVANCE se escribe en Mayúsculas”, se destaca que este 2026 se estima que se diagnosticarán 12.201 nuevos casos de linfomas no hodgkinianos y 1.792 casos de linfoma de Hodgkin en España. Estos números resaltan la importancia de los avances en el tratamiento, que han permitido mejorar la supervivencia de los pacientes. Por ejemplo, la supervivencia neta estandarizada a cinco años es del 85,5% para el linfoma de Hodgkin y del 68,8% para los linfomas no hodgkinianos, aunque estas cifras varían según el subtipo de linfoma.
Entre los tratamientos más destacados se encuentra la combinación de nivolumab con quimioterapia en el linfoma de Hodgkin, que ha mostrado tasas de supervivencia a dos años del 92%. Además, el uso de anticuerpos biespecíficos como glofitamab y epcoritamab ha cambiado radicalmente las opciones terapéuticas, permitiendo estrategias más efectivas en fases precoces de la enfermedad. La terapia celular CAR-T también ha demostrado ser un cambio significativo para pacientes con linfomas B de células grandes, lo que subraya la evolución en el tratamiento de estas neoplasias.
