Con motivo del Día Mundial del Corazón, que se celebrará el próximo 29 de septiembre, la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Fundación Española del Corazón (FEC) han solicitado la necesidad de reforzar la prevención secundaria cardiovascular. El objetivo es reducir el riesgo de nuevos eventos en personas que ya han sufrido un infarto, un ictus u otro evento cardiovascular. Esta petición fue formulada durante una jornada celebrada en el Senado de España, donde se reunieron expertos sanitarios, senadores y representantes institucionales para abordar este relevante tema de salud.
Según los últimos datos de Eurostat, más de 1,59 millones de personas fallecieron en 2023 en Europa debido a enfermedades cardiovasculares, y en España, el Instituto Nacional de Estadística (INE) reportó más de 113.000 fallecimientos por esta causa en 2025, lo que representa más del 25% del total de muertes en el país. Las enfermedades cardiovasculares suponen un desafío crítico: proteger a aquellos que ya han tenido un primer evento, ya que el riesgo permanece alto. Un estudio indica que uno de cada cuatro pacientes que ha sufrido un infarto de miocardio experimenta otro en los dos años siguientes.
La prevención secundaria tiene como propósito evitar que el paciente sufra un nuevo evento, centrándose en los factores de riesgo modificables que continúan amenazando su salud. Es crucial mantener un seguimiento adecuado tras un primer evento, ya que pueden persistir factores como el colesterol LDL elevado, la hipertensión o el tabaquismo. Los expertos enfatizan que es esencial avanzar en la prevención secundaria mediante estrategias de seguimiento que fomenten un control a largo plazo del riesgo cardiovascular y la promoción de hábitos de vida saludables, asegurando que el paciente cuente con el apoyo necesario de los profesionales sanitarios.