El uso de IA y realidad virtual puede ayudar a mejorar el dolor crónico

Mujer con dolor crónico usando gafas de realidad virtual

Investigadores de la Universidad de East Anglia (Reino Unido) han realizado una investigación pionera a nivel mundial en la que se ha evidenciado que el uso de la Inteligencia Artificial (IA) con la realidad virtual puede ayudar a mejorar y personalizar el tratamiento del dolor crónico, un problema que se estima que afecta a más de 1.500 millones de personas en todo el mundo y que es una de las principales causas de discapacidad.

Publicado en la revista ‘Scientific Reports‘, en el estudio los investigadores, liderados por el Dr. Jordan Tsigarides, de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UEA, observaron que pequeños cambios en el tamaño de las pupilas y en los patrones de parpadeo pueden revelar cuánto trabaja el cerebro durante las tareas de realidad virtual. «La realidad virtual tiene un enorme potencial terapéutico porque permite sumergir a los usuarios en entornos atractivos e interactivos que captan la atención del cerebro y la alejan del dolor, reducen el estrés y la ansiedad relacionados con el dolor e, incluso, pueden ayudar a reeducar la forma en que el cerebro procesa el dolor con el tiempo», explica el experto.

En el estudio participaron 84 voluntarios, entre ellos 42 personas con afecciones musculoesqueléticas crónicas como artritis y fibromialgia. Los participantes completaron una serie de pruebas de memoria de dificultad creciente mientras usaban un casco de realidad virtual equipado con tecnología de seguimiento ocular. Así, los científicos descubrieron que, a medida que las tareas se volvían más exigentes mentalmente, las pupilas de los participantes se dilataban y la frecuencia de sus parpadeos aumentaba.

Además, los modelos de IA de última generación, que analizaron patrones en estas señales a lo largo del tiempo, pudieron distinguir entre niveles bajos y altos de carga mental con una precisión de hasta el 88% en voluntarios sanos. “Estos resultados sugieren un futuro en el que unos auriculares podrían monitorizar continuamente la carga de trabajo del cerebro a través de los ojos, ajustando automáticamente el tratamiento a cada usuario individual. Hasta ahora, la mayoría de las terapias de realidad virtual han sido genéricas, por lo que nuestros hallazgos podrían contribuir a que los tratamientos sean más personalizados y efectivos. Esto podría mejorar los futuros tratamientos de realidad virtual, no solo para el dolor, sino también para afecciones como la ansiedad o la depresión», detalla el Dr. Tsigarides.

No obstante, en el estudio también se observó una limitación de los modelos de IA ya que obtuvieron buenos resultados entre los voluntarios sanos pero no tanto entre las personas que sí padecían un dolor crónico, lo que sugiere la necesidad de que los futuros sistemas de Inteligencia Artificial se calibren individualmente, aprendiendo cómo responden los ojos de cada persona al esfuerzo mental antes de indicar un tratamiento.