El verano de 2026 ha sido el más mortífero por calor en las ciudades europeas desde el año 2000, con 50.391 muertes estimadas entre junio y agosto, según dos estudios publicados en la revista científica ‘Nature Health’ por investigadores del Imperial College London y de la London School of Hygiene & Tropical Medicine. Los trabajos analizan 854 áreas urbanas de 30 países y calculan que alrededor de dos tercios de estos fallecimientos, unos 32.619, están relacionados con el calentamiento provocado por la actividad humana.
La cifra supera las estimaciones correspondientes a otros veranos especialmente calurosos, como el de 2022, cuando se calcularon 29.480 muertes, y el de 2003, con 28.462. Los investigadores advierten de que el impacto del calor sobre la mortalidad no se limita a los episodios más extremos, sino que también se produce durante jornadas en las que las temperaturas se mantienen por encima de los umbrales asociados a un mayor riesgo para la salud.
Para llegar a estos resultados, los científicos han combinado registros de temperatura con modelos epidemiológicos que relacionan la exposición al calor con la mortalidad. A partir de estos datos, han estimado cuántas muertes se habrían producido en las condiciones meteorológicas registradas y han comparado los resultados con un escenario hipotético en el que el calentamiento causado por el ser humano no hubiera tenido lugar. Además, el análisis se centra en zonas urbanas que representan aproximadamente el 40% de la población de los países estudiados, por lo que sus resultados no describen toda la mortalidad relacionada con el calor en Europa.
España suma 6.824 muertes estimadas por calor
España figura entre los países europeos con mayor número de fallecimientos estimados por las altas temperaturas durante el verano de 2026. El estudio calcula 6.824 muertes en las áreas urbanas analizadas, de las que alrededor del 77% serían atribuibles al cambio climático provocado por el ser humano.
Esta estimación supera en aproximadamente un millar las cifras calculadas por el sistema español de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), aunque ambas cantidades no son directamente equivalentes, ya que proceden de metodologías diferentes. En este sentido, los investigadores subrayan que los resultados pueden variar según los datos de partida y los modelos empleados, por lo que las cifras deben interpretarse como estimaciones y no como un registro definitivo de fallecimientos.
El impacto tampoco se distribuye de forma homogénea entre la población. Las personas de mayor edad concentran una parte especialmente elevada de la mortalidad estimada: quienes tienen 85 años o más representan cerca de la mitad del total europeo. Sin embargo, el estudio también calcula miles de muertes entre personas menores de 65 años, lo que apunta a que el riesgo asociado al calor no se limita a los grupos de edad más avanzada.
El cambio climático agrava el impacto del calor
Los resultados muestran que el calentamiento global está aumentando la mortalidad asociada a las altas temperaturas en las ciudades europeas. Para cuantificar esta influencia, los investigadores compararon las condiciones reales del verano con las que se habrían registrado en un escenario sin el calentamiento atribuible a las emisiones humanas de gases de efecto invernadero.
La investigadora Clair Barnes, del Imperial College London, ha advertido de que las cifras reflejan el impacto creciente de los veranos más cálidos sobre la salud pública. Por su parte, Pierre Masselot, de la London School of Hygiene & Tropical Medicine, ha señalado que el calor extremo ya supone un problema para ciudades de distintas regiones europeas, incluidas aquellas que históricamente han estado menos expuestas a temperaturas tan elevadas.
Los investigadores recuerdan, no obstante, que la adaptación por sí sola no elimina el riesgo asociado al aumento de las temperaturas. La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero resulta también fundamental para limitar el calentamiento futuro y evitar que los veranos con una elevada mortalidad relacionada con el calor se conviertan en algo cada vez más frecuente.
