La mitad de los adultos que padecen Covid-19 persistente experimenta una mejoría de sus síntomas tres años después de la infección inicial, aunque solo el 26,9% alcanza la remisión completa, según un estudio llevado a cabo por científicos del Hospital General de Massachusetts, y otros centros colaboradores, en el que se han analizado a 1.019 adultos de la cohorte RECOVER-Adult que presentaban probable Covid-19 persistente con el objetivo de determinar qué posibilidades tienen estos pacientes de mejorar con el paso del tiempo y hasta qué punto pueden llegar a recuperarse de la enfermedad.
Publicada en la revista médica Annals of Internal Medicine, la investigación muestra que la recuperación puede ser un proceso gradual. En concreto, a los dos años de la infección, el 36,2% de los participantes había experimentado una mejoría sostenida de los síntomas, un porcentaje que aumentó hasta el 50,1% al cumplirse tres años. Es decir, aproximadamente uno de cada dos pacientes incluidos en el estudio consiguió una evolución favorable y mantenida durante ese periodo.
Los expertos también analizaron la reducción de las manifestaciones clínicas y su relación con la calidad de vida. En este caso, el 56,4% de los participantes experimentó una disminución sustancial de los síntomas acompañada de una buena calidad de vida a los tres años, mientras que el 26,9% alcanzó la remisión completa, lo que supone que aproximadamente uno de cada cuatro pacientes dejó de presentar los síntomas contemplados en los criterios utilizados por los investigadores.
La Covid-19 persistente puede prolongarse durante años
La Covid-19 persistente es una afección que puede aparecer después de la infección por SARS-CoV-2 y que engloba manifestaciones muy diferentes, como fatiga, dificultades de concentración y memoria, problemas respiratorios, alteraciones del olfato y el gusto, mareos o palpitaciones. La combinación de síntomas y su intensidad varían considerablemente entre pacientes, lo que dificulta tanto su diagnóstico como el seguimiento de su evolución.
En este contexto, el nuevo trabajo aporta información sobre el tiempo que puede necesitar una parte de los afectados para experimentar una mejoría, aunque también evidencia que la recuperación completa no se produce en todos los casos. De hecho, los resultados reflejan que, incluso después de tres años, una proporción importante de los participantes no había alcanzado la remisión de los síntomas.
Para evaluar la evolución, los investigadores utilizaron un índice de investigación de covid persistente empleado habitualmente y realizaron mediciones sucesivas que permitieron distinguir entre mejoría sostenida, reducción sustancial de los síntomas y remisión completa. Es importante tener en cuenta que el estudio se centró en adultos con probable Covid-19 persistente que seguían presentando esta afección un año después de la infección inicial, por lo que los porcentajes obtenidos describen la evolución de este grupo concreto y no deben extrapolarse directamente a todas las personas que han padecido Covid-19.
Aunque la mejoría observada durante el seguimiento indica que algunos pacientes pueden experimentar una recuperación progresiva, los resultados no permiten determinar qué factores explican esa evolución ni atribuirla a una intervención terapéutica concreta. La investigación pone de manifiesto que el paso del tiempo puede acompañarse de una mejoría significativa para una parte de los afectados, pero también que la persistencia de los síntomas durante años sigue siendo un problema sanitario para el que todavía se necesitan respuestas terapéuticas.
