Un equipo de investigadores de la Universidad Anglia Ruskin (ARU) del Reino Unido ha demostrado por primera vez, en un estudio publicado en la revista ‘Body Image’, que estar en contacto con la naturaleza ayuda a las personas a desarrollar hábitos alimenticios más saludables.
Según han documentado los expertos, el contacto con la naturaleza ayuda a las personas a sentirse más cómodas en su cuerpo, a valorar más sus capacidades y a responder mejor a sus necesidades, lo que a su vez conduce a una mayor alimentación intuitiva. Además, se ha visto que estar cerca de la naturaleza fomenta la autocompasión y anima a las personas a seguir las señales de su cuerpo y elegir alimentos que satisfagan mejor sus necesidades fisiológicas.
«Estos hallazgos son importantes porque proporcionan la primera evidencia de que el contacto con la naturaleza puede moldear los hábitos alimenticios de las personas. Ya sabemos que el contacto con entornos naturales puede reducir la ansiedad y la depresión, y mejorar diversos indicadores de bienestar, incluida la satisfacción con la vida. Nuestro nuevo estudio es el primero en demostrar cómo puede influir en nuestros hábitos alimenticios, al ayudar a las personas a desarrollar una relación más positiva con su cuerpo y una mayor autocompasión. Estos hallazgos podrían tener beneficios prácticos para los profesionales de la salud pública», explican los autores.







