El consumo diario de té puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular, según ha comprobado un equipo de investigadores chinos en un estudio realizado sobre una muestra de más de 480.000 personas y que ha sido publicado recientemente en el Journal of Internal Medicine.
Las enfermedades cardiovasculares son uno de los principales problemas de salud pública, tanto en España como en el resto del mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) estas patologías causaron 19,8 millones de muertes en 2022, lo que supone alrededor del 32% de todas las defunciones registradas a escala mundial. La mayoría de estas muertes se debieron a infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares.
En el caso de España, los problemas relacionados con la salud cardiovascular también tienen una elevada prevalencia. Según los datos provisionales de 2025 del Instituto Nacional de Estadística (INE), estas enfermedades fueron responsables del 25,7% de las defunciones registradas en el país, siendo la cardiopatía isquémica, con 26.711 fallecimientos, y las enfermedades cerebrovasculares, con 22.341, las causas más concretas.
En este contexto, y tras nueve años de análisis, el estudio realizado por los científicos chinos ha encontrado que las personas que consumen té habitualmente tienen hasta un 11% menos de riesgo de padecer determinadas enfermedades vasculares frente a quienes no lo toman.
¿Cuántas tazas de té son necesarias para reducir el riesgo?
Asimismo, los investigadores también han observado diferencias según el tipo de té consumido. En concreto, el té negro mostró asociaciones inversas más consistentes con las enfermedades vasculares que el té verde, mientras que el consumo de té de intensidad moderada se relacionó con el menor riesgo.
En cuanto a la cantidad, la asociación más favorable se estimó en torno entre las seis u ocho tazas diarias entre las personas que bebían té semanalmente. Ahora bien, este resultado no significa que sea necesario alcanzar ese consumo para obtener beneficios ni que tomar más té sea necesariamente mejor.
Los autores también han estudiado la relación del consumo de té junto y otros hábitos de vida en la prevención cardiovascular, observando que la combinación de consumo habitual de té, la ausencia de tabaquismo y un nivel elevado de actividad física se relaciona con el menor riesgo de enfermedad cardiovascular.
No obstante, los investigadores señalan que se necesitan más estudios para determinar si existe una relación causal y comprender mejor qué factores pueden explicar las asociaciones observadas. Además, dado que la investigación se realizó en población china, será necesario comprobar hasta qué punto los resultados pueden extrapolarse a otros grupos de población.
Los hábitos de vida, claves para proteger el corazón
Una parte importante de las enfermedades cardiovasculares pueden prevenirse con el control de factores de riesgo como el colesterol LDL elevado, la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo, la obesidad y el sedentarismo.
Esta recomendación es especialmente importante en el caso de las personas que ya han sufrido un evento cardiovascular ya que, según advierten desde la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Fundación Española del Corazón (FEC), uno de cada cuatro pacientes que ha tenido un infarto experimenta otro en los dos años siguientes. Por ello, los cardiólogos reclaman mantener un seguimiento continuado y mantener una alimentación equilibrada y realizar actividad física de forma regular.







