Cada euro invertido en sistemas de alerta sanitaria frente al calor podría generar 835 euros en beneficios, una rentabilidad que sitúa a estas herramientas entre las medidas más eficaces para proteger la salud frente al cambio climático. Así lo recoge un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que calcula que la aplicación a gran escala de distintas intervenciones de prevención permitiría evitar 1,6 millones de muertes al año y generar 3,48 billones de euros en beneficios económicos, además de otros 4,81 billones en beneficios fiscales.
El documento, publicado antes de la próxima cumbre climática COP31, analiza seis actuaciones que los gobiernos podrían extender para reducir los efectos del calentamiento global sobre la población: desde los sistemas de alerta ante temperaturas extremas y la adaptación de los servicios de agua potable hasta la mejora del saneamiento y las instalaciones de higiene, el uso de combustibles y tecnologías más limpias en los hogares o la revisión de las políticas de precios de los combustibles fósiles. La OMS sostiene que estas intervenciones no solo contribuirían a reducir las emisiones, sino que tendrían un impacto directo sobre la mortalidad y las condiciones de vida de millones de personas.
Entre todas ellas, los sistemas de alerta frente al calor ofrecen uno de los retornos más elevados, con 835 euros en beneficios por cada euro invertido. Su rentabilidad se explica, según el organismo, por la posibilidad de aprovechar infraestructuras y mecanismos de vigilancia ya existentes para anticipar los episodios de temperaturas extremas y prevenir enfermedades asociadas al calor sin necesidad de realizar grandes inversiones adicionales.
El mayor impacto sobre la mortalidad y la economía correspondería, sin embargo, a las políticas relacionadas con los combustibles fósiles. La eliminación de subvenciones ineficientes y la aplicación de impuestos adecuados podrían evitar 1,2 millones de muertes cada año y generar alrededor de 2,67 billones de euros en beneficios económicos, a los que se sumarían otros 4,81 billones en beneficios fiscales. En términos de rentabilidad, cinco de las seis intervenciones estudiadas proporcionarían unos beneficios estimados de 24 euros por cada euro invertido, con resultados especialmente relevantes en los países de ingresos bajos y medios, donde también podrían ayudar a reducir las desigualdades sanitarias y económicas.
En conjunto, la extensión de las seis medidas permitiría evitar 1,6 millones de fallecimientos anuales, aproximadamente una de cada 40 muertes, de acuerdo con las proyecciones del informe. También contribuiría a evitar la emisión de 16.700 millones de toneladas de CO₂ al año, una cantidad equivalente al 31% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, sin contar las procedentes del uso de la tierra, los cambios en su utilización y la silvicultura.
La OMS insiste en que una parte importante de los daños que el cambio climático provoca sobre la salud puede prevenirse con soluciones que ya están disponibles, pero advierte de que su eficacia depende de que los gobiernos las incorporen a sus políticas y extiendan su aplicación más allá del ámbito estrictamente sanitario. Para elaborar las estimaciones, el organismo ha comparado escenarios con y sin ampliación de estas intervenciones durante el periodo 2024-2075, por lo que las cifras reflejan beneficios potenciales calculados mediante modelos y están sujetas a las incertidumbres propias de las proyecciones a largo plazo.








