Las dos aseguradoras no han presentado ofertas para el nuevo concierto de ISFAS al considerar insuficiente la financiación propuesta por Defensa. El contrato actual termina el 31 de diciembre y el Gobierno debe encontrar una solución para garantizar la asistencia sanitaria de los mutualistas
Adeslas y Asisa han dejado sin ofertas el concurso para prestar asistencia sanitaria a los beneficiarios del Instituto Social de las Fuerzas Armadas (ISFAS) durante 2027. Las dos compañías, que atienden actualmente a los mutualistas que eligen la sanidad privada, consideran que las condiciones económicas planteadas por el Ministerio de Defensa no compensan el coste de la atención que deben prestar.
La decisión afecta a más de 530.000 personas, entre militares, guardias civiles, personal retirado y familiares. El concierto vigente termina el próximo 31 de diciembre, de modo que Defensa tendrá que buscar una salida antes de esa fecha para evitar que la falta de un nuevo contrato comprometa la continuidad de la asistencia sanitaria. El Ministerio de Defensa había previsto destinar alrededor de 609,4 millones de euros al concierto sanitario de 2027, con una subida de las primas cercana al 2%. Una propuesta que no ha convencido a las aseguradoras, que consideran que el incremento no basta para cubrir los costes de la prestación.
Asisa ha advertido de que las condiciones económicas no permiten garantizar el servicio en los términos exigidos, mientras que Adeslas también ha descartado concurrir al concurso. El desacuerdo vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que ya marcó la crisis de MUFACE: cuánto debe pagar la Administración para que las compañías sigan prestando asistencia sanitaria a los funcionarios y sus familiares.
La ausencia de ofertas no significa que las aseguradoras hayan decidido abandonar todas las mutualidades. Adeslas y Asisa sí han concurrido al concierto de la Mutualidad General Judicial (MUGEJU), que cubre a jueces, fiscales y otros empleados de la Administración de Justicia. La diferencia apunta a que las compañías valoran las condiciones económicas de cada contrato antes de decidir si participan.
Qué pasará con la asistencia sanitaria a partir de enero
Por ahora, los beneficiarios de ISFAS mantienen su cobertura a través de las entidades concertadas durante la vigencia del contrato actual. El problema llegará si no se alcanza una solución antes del 1 de enero de 2027, cuando finaliza el concierto. Defensa tendrá que revisar las opciones disponibles para garantizar la continuidad de la atención. Una nueva negociación con las aseguradoras, con cambios en las condiciones económicas, podría abrir la puerta a un acuerdo, aunque por el momento no hay una solución definitiva que permita dar por resuelta la situación.
La incertidumbre afecta especialmente a quienes reciben asistencia a través de la sanidad privada y quieren mantener sus médicos, especialistas y hospitales habituales. Mientras no se concrete qué ocurrirá el próximo año, no puede afirmarse que estos mutualistas vayan a perder la cobertura ni que vayan a ser trasladados automáticamente a la sanidad pública. La decisión de Adeslas y Asisa tiene un alcance importante porque alrededor del 90% de los beneficiarios de ISFAS opta por la asistencia sanitaria concertada, en lugar de acudir a los servicios públicos de salud.
Si finalmente fuera necesario cambiar el modelo de atención, la Administración tendría que organizar cómo se presta asistencia a este colectivo y evaluar las necesidades adicionales de los servicios sanitarios. El impacto dependería de la solución que se adopte y de cuántas personas se vieran afectadas.
El conflicto recuerda a lo ocurrido con MUFACE a finales de 2024, cuando ninguna aseguradora se presentó a la primera licitación para renovar el concierto sanitario de los funcionarios civiles del Estado. Después de revisar las condiciones económicas y ampliar la financiación, el Gobierno consiguió cerrar un acuerdo con Adeslas y Asisa para el periodo 2025-2027. En aquella ocasión, la prima media ponderada aumentó un 41,2% de forma acumulada durante los tres años de contrato. La negociación de ISFAS es distinta, tanto por las condiciones planteadas como por la duración del concierto, pero vuelve a mostrar la importancia de la financiación para mantener la participación de las aseguradoras.
La prioridad ahora es resolver qué ocurrirá con la asistencia sanitaria de militares y guardias civiles cuando termine el año. El concurso desierto obliga a Defensa a mover ficha y deja pendiente una cuestión que afecta directamente a cientos de miles de beneficiarios: cómo garantizarán la continuidad de su atención médica en 2027.







